Cultura
1 feb 2026
22:49
Miles de cooperativistas mineros protagonizaron con éxito las tres principales jornadas del Carnaval Minero 2026 en la ciudad de Potosí. El convite, la entrada folclórica y la tradicional misa en honor al Tata Q’ajcha registraron una participación masiva tanto de la población como de los propios actores de la minería potosina.
El momento central se vivió este sábado con el tradicional descenso del Tata Q’ajcha —el Cristo crucificado— desde el histórico Cerro Rico de Potosí hasta la ciudad. Esta manifestación cultural, declarada Patrimonio Cultural de Bolivia, busca además su reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
La bajada del Tata Q’ajcha constituye una procesión folclórica que parte del Sumaj Orko (Gran Cerro, en quechua) y culmina en la ciudad, donde la imagen religiosa se integra con la devoción a la Virgen de la Candelaria. El recorrido expresa una profunda convivencia entre la religiosidad católica, el trabajo minero y las creencias ancestrales que reconocen la presencia de deidades en el interior de la mina.
Según informó el principal dirigente de la Federación Departamental de Cooperativas Mineras de Potosí (Fedecomin), Óscar Chavarría, en esta versión participaron al menos 60 cooperativas mineras.
Durante el trayecto, los mineros avanzan bailando, portando cascos adornados con mixtura y serpentina, cantando y recreando gestos propios de su labor cotidiana, como el uso del combo y el cincel para trabajar la roca. La efusividad del recorrido también se refleja en los cargadores de las andas, quienes bailan al ritmo de la música haciendo tambalear las estructuras que sostienen las imágenes.
A la procesión le sigue el gran desfile de fraternidades, donde se lucen danzas típicas como el pujllay, caracterizado por el uso de monteras que evocan a los conquistadores españoles y ojotas con plataformas y espuelas. También destaca el t’inku, danza originaria del norte potosino que simboliza el encuentro y la confrontación ritual entre fuerzas opuestas. A estas expresiones se suman la diablada, morenada y caporales, presentes en diversas festividades del país.
El Carnaval Minero sintetiza tradiciones precolombinas, el catolicismo introducido en la colonia y elementos históricos como la mita, sistema de trabajo forzado aplicado principalmente en el Cerro Rico, el mayor yacimiento de plata del mundo en el siglo XVI. Asimismo, incorpora rituales del ciclo agrícola y del trabajo minero contemporáneo.
De acuerdo con historiadores locales, el Carnaval Minero se desarrolla a lo largo de aproximadamente un mes e incluye el domingo de Vitichi, la bajada del Tata Q’ajcha, la T’ikachada y la ch’alla, ritual que consiste en adornar los espacios de trabajo con flores, mixtura y serpentina.
El ciclo concluye el lunes de Carnaval con la ch’alla a la Pachamama o Madre Tierra, realizada en los espacios donde se encuentran la maquinaria y las herramientas mineras. El Carnaval Minero fue declarado Patrimonio Cultural de Bolivia en 2013.
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