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5 oct 2026
20:25
Potosí está pagando un precio más alto por la crisis económica. Mientras Bolivia registró una variación mensual de precios de 0,85% en septiembre, el Departamento alcanzó el 1,88%, convirtiéndose en la segunda región con mayor incremento, solo por detrás de Sucre, que llegó al 2,26%, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
La diferencia no es menor. La inflación acumulada nacional entre enero y septiembre llegó al 3,88%, pero la presión que enfrentan las familias potosinas se refleja con mayor intensidad en los productos de consumo diario y en el costo del transporte.
En los mercados, la subida de precios ya tiene nombres concretos. El tomate registró un incremento de 38,12%, la papa subió 8,82% y la cebolla aumentó 6,03%. A esto se suma el incremento de los servicios de transporte, que registraron una variación de 2,21%.
CADA KILÓMETRO CUESTA MÁS
La situación adquiere particular relevancia en Potosí debido a su dependencia del transporte terrestre para el abastecimiento. El Departamento no produce todo lo que consume y una parte importante de los alimentos y productos que llegan a sus mercados debe recorrer largas distancias.
Por ello, cualquier incremento en los costos de traslado termina repercutiendo en el precio final de los productos.
La presión se hizo mayor después de que, desde el 19 de septiembre, el litro de diésel pasara a comercializarse en Bs 17,95, tras el retiro de la anterior subvención. El incremento elevó los costos de operación del transporte y abrió nuevamente la discusión sobre las tarifas.
Pero el impacto no se queda en los transportistas. El mayor costo de movilizar alimentos y mercancías desde otras regiones puede trasladarse progresivamente a los mercados, encareciendo productos básicos como papa, cebolla, tomate y verduras, además de otros artículos de primera necesidad.
En una región donde las distancias y la dependencia del transporte tienen un peso importante en el abastecimiento, el aumento de los costos logísticos termina convirtiéndose en presión directa sobre los precios.
EL GOLPE LLEGA AL MERCADO
La inflación no se siente en las estadísticas, sino en las compras cotidianas.
Una familia que debe destinar más dinero para comprar alimentos dispone de menos recursos para cubrir transporte, servicios, educación y otras necesidades. Por eso, un incremento de precios que puede parecer moderado en términos porcentuales adquiere otra dimensión cuando se concentra en productos esenciales.
Potosí tampoco puede ser medido bajo los mismos parámetros de regiones con mayores niveles de producción, actividad comercial o mejores condiciones logísticas. La estructura económica y geográfica del Departamento hace que el costo de trasladar productos tenga una incidencia importante en el precio que finalmente paga el consumidor.
El dato del INE refleja esa presión: 1,88% de variación de precios en septiembre en Potosí, frente al 0,85% registrado a nivel nacional.
La diferencia muestra que el impacto de la crisis no se distribuye de la misma manera en todo el país.
Mientras los indicadores nacionales hablan de una inflación acumulada de 3,88% hasta septiembre, en Potosí el encarecimiento de alimentos y transporte está golpeando directamente el presupuesto de los hogares.
La inflación puede medirse en porcentajes, pero en Potosí se siente en el tamaño de la bolsa del mercado, en el precio del pasaje y en las monedas que quedan en el bolsillo después de cubrir las necesidades básicas.
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