Local
28 ago 2026
13:28
La crisis por la falta de combustible estalló en las calles de la Villa Imperial en plena festividad de Ch’utillos 2026. Conductores del transporte público y privado salieron a bloquear diferentes vías, generando caos vehicular, tensión y enfrentamientos verbales entre quienes exigían una solución y quienes intentaban circular.
El malestar se hizo sentir con fuerza. En varios puntos, los cruces de palabras estuvieron a punto de terminar en agresiones físicas. “¡No hay paso, no hay gasolina!”, gritaban los manifestantes, autoconvocados tras permanecer durante días en las filas de los surtidores. Algunos conductores aseguran que llevan hasta cuatro días sin lograr abastecer sus vehículos y que se ven obligados a pernoctar, día y noche, en las estaciones de servicio con la esperanza de conseguir unos litros de combustible.
Mientras la desesperación crece en las calles, las autoridades de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) mantienen silencio frente a la crisis que golpea a Potosí.
La situación es crítica. Los nueve surtidores de la ciudad están rodeados por kilométricas filas de vehículos. Decenas de conductores esperan durante horas —e incluso días— sin la certeza de que podrán cargar gasolina.
La escasez también comienza a golpear directamente al bolsillo de la población. Algunos taxistas aprovechan la falta de vehículos en circulación para cobrar tarifas superiores a los 30 bolivianos por una sola carrera.
El panorama en la ciudad cambió drásticamente. Las calles, habitualmente congestionadas, registran una reducción considerable del tráfico vehicular, mientras cientos de motorizados permanecen inmovilizados en las filas de las estaciones de servicio.
La crisis del combustible ya no se limita a los surtidores y se trasladó a las calles, paralizó parte del transporte y encendió la protesta de una población que exige respuestas inmediatas.
© Digital LU 2025 - Todos los derechos reservados, Diseño Equipo Buyercat