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27 mar 2026
09:26
Wilson Rojas, de 40 años, murió tras ser brutalmente agredido durante un enfrentamiento con “jucus” en la bocamina de la Cooperativa Minera Unificada. La víctima deja en la orfandad a dos hijos y a una viuda que, junto a familiares, vecinos y cooperativistas, protagonizó una masiva protesta exigiendo justicia.
Según los reportes preliminares, en el área minera se produjo un violento enfrentamiento cuando un grupo de jucus irrumpió en la bocamina. En ese contexto, Wilson fue atacado con extrema violencia. Aunque inicialmente sobrevivió a la golpiza, fue trasladado de emergencia a un centro de salud, donde permaneció en estado crítico hasta que finalmente falleció a causa de las lesiones.
El dolor por la pérdida se transformó en indignación. Con el féretro a bordo de un carro fúnebre, familiares y compañeros de trabajo iniciaron una marcha que recorrió calles y avenidas de la ciudad hasta concentrarse en la plaza 10 de Noviembre. Desde ese punto histórico, la viuda, los hijos y dirigentes cooperativistas alzaron su voz para denunciar la creciente inseguridad en los yacimientos y exigir acciones concretas de las autoridades.
La movilización continuó hasta las oficinas del Ministerio Público y luego al Palacio de Justicia, donde la tensión escaló. En medio de gritos, llanto y escenas de profunda consternación, los manifestantes ingresaron el ataúd a instalaciones judiciales y provocaron destrozos, denunciando que la impunidad permite que los jucus continúen operando con violencia en los centros mineros.
Durante la protesta, las arengas reflejaron la frustración acumulada. “Señor fiscal, quería prueba, ahí está la prueba… hemos traído la prueba hasta su oficina”, gritó el hermano de la víctima, señalando el féretro como símbolo del reclamo de justicia.
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