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2 jun 2026
22:07
La crisis del transporte en Potosí se agrava cada día debido a la escasez de combustible y los bloqueos de caminos, una situación que ha derivado en denuncias por cobros excesivos de parte de algunos transportistas.
Usuarios reportaron que las tarifas de taxi se incrementaron muy por encima de lo establecido por la normativa municipal. Mientras la tarifa diurna oficial es de ocho bolivianos, actualmente algunos conductores cobran entre 20 y 25 bolivianos por recorridos urbanos y hasta 50 bolivianos durante la noche.
La molestia de la población crece debido a que los incrementos afectan principalmente a trabajadores, estudiantes y padres de familia que necesitan trasladarse diariamente. Según las denuncias, incluso los trayectos cortos son cobrados entre 10 y 15 bolivianos, mientras que los recorridos más largos alcanzan los 20 o 25 bolivianos por persona.
La situación también golpea a los universitarios. Estudiantes señalaron que algunos taxistas se niegan a realizar viajes individuales hacia la Ciudadela Universitaria y exigen reunir tres o cuatro pasajeros para aceptar el servicio, cobrando alrededor de 20 bolivianos a cada uno.
Los transportistas justifican el incremento de tarifas argumentando las dificultades para conseguir combustible. Muchos conductores aseguran que deben permanecer largas horas e incluso jornadas completas en filas para abastecerse de gasolina, lo que reduce considerablemente sus ingresos y su tiempo de trabajo.
Durante las noches, cuando la cantidad de vehículos en circulación disminuye aún más, las tarifas llegan a niveles que los usuarios consideran desproporcionados. Algunos pasajeros denunciaron haber pagado hasta 50 bolivianos por trasladarse desde la Nueva Terminal de Buses hasta la plaza El Minero.
Las denuncias también alcanzan al transporte interdepartamental. Pasajeros afirmaron que algunos vehículos denominados “rapiditos”, que utilizan rutas alternas para evitar los bloqueos, cobran hasta 500 bolivianos por persona para viajar de Potosí a Sucre y hasta 700 bolivianos para trasladarse desde Oruro hasta la Villa Imperial.
La falta de controles agrava el problema. Usuarios observan una escasa presencia de agentes encargados de fiscalizar el transporte y cuestionan que no existan operativos para verificar el cumplimiento de las tarifas establecidas.
A ello se suma la reducción del parque automotor. Se estima que solo el 40 por ciento de los vehículos de transporte público y privado continúa operando, mientras el resto permanece en filas esperando combustible. Esta situación ha provocado una mayor demanda sobre las pocas unidades disponibles, especialmente en horarios de ingreso y salida de estudiantes.
Ante este panorama, diversos sectores de la población demandan acciones urgentes para garantizar el acceso al transporte y evitar que la crisis continúe afectando la economía de las familias potosinas, que cada día deben destinar mayores recursos para movilizarse dentro y fuera de la ciudad.
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